El último día del verano

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El último día del verano

Video, 10’

 

 

 

 

 

Esta presentación forma parte de una sucesión de trabajos de valor performático en los que opero sobre la naturaleza a partir de una acción pictórica. Utilizando un material pictórico biodegradable como la témpera, pinto a lo largo de un jornal cada hoja, cada tallo, cada rama de un recorte de la naturaleza, en un intento de activarla, reenergizarla, en pos de que siga su curso. En el trayecto de esta labor, me relaciono con el entorno, experimentándolo desde la resistencia, tanto física como emocional; también repensándolo en una narrativa desde su mismo centro, viviendo el paisaje a partir de lo íntimo. A su vez, revalorizando el gesto que supone la pincelada, la tarea hace posible un redimensionamiento sensible del concepto de cuerpo: a partir de su esquema y su motricidad, y en virtud de una voluntad de acción, el cuerpo deviene dador de sentido a la práctica pictórica. Así, el pintar es una acción transformadora de la naturaleza: la forma muda su apariencia sin trastornar su identidad.

En atención a un estado actual del paisaje ―modificado por acciones degradatorias de las que son responsables un conjunto de acciones humanas irresponsables de sus consecuencias, en gran medida irreversibles― he buscado aislar un sector de mi jardín para atenderlo, cuidarlo, acudiendo a la pintura en una capacidad suya del orden de lo reparatorio. Si el paisaje ha sido uno de los géneros pictóricos de mayor reconocimiento, hoy se ha convertido en algo más que eso y que la percepción del lugar que nos rodea. En la escena contemporánea, es protagonista indiscutido cada vez que nos señala que la vida en un horizonte sin mares ni cielos, en un mundo sin vida ni color, carece de sentido.

This presentation is part of a series of performative  works in which I operate on nature in a pictorial action. By using a biodegradable material .such as goauche painting, I paint during a wage , each leaf, each stem, each branch , in an attempt to activating , giving energy, with the goal that nature runs its course. During this time  , I interact with the environment, experimenting resistance from both physical and emotional body;  also in a narrative from its center, living the landscape from the intimate. In turn, revaluing the gesture representing the

brushstroke, the task makes possible a sensible thought of the concept of  the body: from its scheme and its motor skills, and  a will to action, the body becomes giver of meaning to pictorial practice. Thus, the painting is a transforming action of nature: how mutating the appearance without upsetting the identity.

In response to a current state of the landscape -modified by degradatorias shares that are responsible for a set of irresponsible human actions of its consequences, largely irreversibles- have sought to isolate a section of my garden to tend, care, going to paint in its capacity as reparation order. If the landscape has been one of the most recognized pictorial genres, today it has become something more than that and that perception of the place around us. In the contemporary scene, it is undisputed protagonist whenever tells us that life on a horizon without seas and skies, in a world without life or color, meaningless