Maria Santi

¿Qué nos hace hacer la pintura?
O no hay límites cuando de pintura se trata.

Hablar de pintura como verbo no se refiere tan sólo a pintar, sino que, al decir pintura estamos diciendo verbo, y por lo tanto acción, procesos, estados o experiencias “¿Qué nos hace hacer la pintura?” es el título que lleva la muestra de María Santi y Mariana Allievi, dos pintoras en constante movimiento que no pueden concebir la pintura sin el cuerpo y que, en esta oportunidad, se reúnen para desplegar en infinitivo sus convergencias y divergencias en torno a la materialidad pictórica y todo aquello que pueda imaginarse desde allí. Pintura gimnasio, pintura compost, pintura elástica, pintura fermentada, pintura desbordada, pintura contenida, siempre pintura aún cuando pareciera fugarse de su propia definición.
Sin abandonar ni por un instante el punto de vista, María Santi despliega en el espacio distancias e instancias que parecen pertenecer a distintos tiempos o estados de consciencia: desde el ejercicio meditativo de un ecualizador cromático que expande la respiración, a un gimnasio de las emociones donde la pintura es llevada a desafíos físicos; o desde una comunidad articulada de bastidores que desafían paletas y gradientes, a un conjunto pictórico oracular que augura silenciosamente el porvenir, así con mesura, pero no por ello sin desborde ni riesgo, Santi se adentra en posibles transiciones de su propio hacer como así también en la pregunta por hasta dónde puede ir aquello que se presenta como ilimitado.
Unidas por un hilo de agua, como la estela de un pincel sumergido en el mismo líquido pero luego ajeno, Mariana Allievi derrama un tejido de pinturas que, como parte de un ciclo natural, se generan y regeneran conformando volúmenes orgánicos impredecibles. Pinturas collage que veneran curvas y posibilidades, conviven con entrelazamientos pictóricos de formas pasadas. Paletas de horas ensoñadas dan cuerpo a sombras haciendo de ellas una presencia viva. Regenerativa y espacialmente Allievi construye una atmósfera donde el cuerpo pierde cualquier orientación o tal vez se vuelve sobre sí perdiendo aquello que alguna vez fue un punto de partida.
Las historias del arte han declarado la vida y la muerte de la pintura sucesivamente, hasta hemos sentido cómo por momentos el propio significante brillaba y se opacaba hasta volverse reversible. Muchas veces nos preguntamos qué hace una pintura en el mundo o por qué seguir haciendo muestras de pintura hoy. Nos atemoriza asomar algunas respuestas como también nos atemoriza no imaginarlas y nos atemoriza imaginar que la pintura no tiene límites tanto como nos motiva a creer en su porvenir. Cuando decimos pintura decimos verbo y cuando decimos verbo nos resulta imposible no imaginar su conjugación.
Guille Mongan